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Si es uno de esos momentos
en los que la vida te atormenta,
levántate pronto, coge el coche,
pon el 'Magic Time' de Van Morrison
y sal de la ciudad,
no importa en qué dirección.
Ábrete al paisaje
-cualquiera merece ser admirado-,
para en un lugar que no conozcas,
pasea sin prisa, come algo
que te guste especialmente
y regresa, esta vez en silencio.
Seguro que cuando llegues
verás las cosas de otra manera.
Yo prefiero
la emoción que esconde el agua, que de cristalina
corta como un cuchillo.
Yo prefiero
la emoción que esconde el aire
que sostiene a la bailarina.
Prefiero
la emoción del vacío
cuando es nada entre dos cuerpos,
cuando es todo.
El silencio,
que es más verdad que un latido.
La ausencia.
Un sevillano cayó un día en este blog y tuvo el detalle de dejar un comentario sobre el rapero zaragozano Xhelazz, en relación a una crítica que colgué sobre su disco. Aprovecho para mostrar mi gratitud a los que no sólo os paráis a leerme, sino que además colaboráis con unas cuantas líneas. Para mí es un premio, y por eso intento contestar cada una de las aportaciones.
Al anónimo lector le hice saber mi gusto por el rap de su ciudad, que en mi opinión está al mismo nivel que en Zaragoza, en ambas urbes por encima de las grandes capitales Madrid y Barcelona. Y mi favorito de allá es, como no, el Tote, como él mismo dice: 'el más soso de Sevilla hasta el parque Serengueti', tal vez el MC de este país con más talento literario.
Si su disco 'Música para enfermos' era bueno, el siguiente, 'Un tipo cualquiera', me parece ya una referencia indispensable del género, en el que aprovecha con mucha personalidad las virtudes expresivas que brinda el rap. El Tote piensa y, además, dice lo que piensa, aunque lo que piense no le guste a todo el mundo. Lo hace, por si fuera poco, con gracia y buen gusto.
Su flow es de frases largas y atropelladas, con las que parece estar hablando con naturalidad ya que no altera la cadencia del discurso para acentuar las rimas, como la mayoría de MC's. Es sorpendentemente culto -lo de 'Un tipo cualquiera' es una mentira como una casa, y eso que dice de que más de la mitad de su educación se la dio Jimi Hendrix en Purple Haze, también- y sus rimas están salpicadas de referencias a gente como Salvador Dalí, Shakespeare o Noam Chomsky, pero eso no le impide mostrarse cotidiano y accesible. Hay un pasaje que me hace especial gracia, en el que dice: 'Sólo creo en relatos de Edgar Allan Poe, niño, menos Tekken 4 y más leer Daniel Defoe".
El pero, mi pero, es que el sevillano tal vez resulta demasiado pesimista, si bien es un rasgo habitual de las personas inteligentes. En ese sentido, temas como 'Botines', en el que repasa un sinfín de modelos de deportivas que de niños -y no tan niños- todos hemos tenido o deseado tener, resultan amables y funcionan como un soplo de aire fresco.
Pero el Tote que más me gusta -también me pasa con Kase-O de Violadores- es el poeta que le sale de dentro cuando descuida por un momento su filtro racional y se permite un ratito de revolcón con las palabras que llegan, vírgenes, de lo profundo. Para haceros rabiar, os informo de que tuve la suerte de entrevistarles a ambos el verano pasado, con el fin de anunciar la última edición del festival de hip-hop Zaragoza Ciudad en mi periódico, el Qué!
Una muestra del Tote poeta son las palabras que recita, a capella, como introducción al tema 'Bumm!! (yo soy el Toterreno)'. Las transcribo a continuación:
Que ya está bien de medirlo todo con lupa y vivir encerrado en el cuadrado. Es hora de no volver a mirar la hora y decir no quiero tu escaparate, no quiero ningún complemento, las náuseas del negocio, la prisa por hacerse mayor rápido y luego volver a ser joven, lo previsible del 90% de las miradas, el límite que separa la genialidad de lo casposo. Adivina. Que algunos no queremos la medalla de campeones, sabemos disfrutar de nuestras preciosas depresiones y volar libres en 10, 20, 30, 40, 50, 60, 70, 80 metros cuadrados. Si las ratas pueden, otros pueden colgar hojas de palmera, banderas en los balcones. ¿Quieres salir?, yo te llevo. Pero estate alerta, porque te pegan con la misma llave con la que te abren la puerta.
El infierno está dentro,
no fuera.
Deslízate en el río
que fluye constante.
Escucha el silencio, y tu respiración
lo romperá.
Si te encuentras,
encontrarás la fruta que te sacie.
El infierno está fuera,
no dentro.
Haz de tu interior un lecho
tibio y confortable
para descansar tras la batalla.
Una alfombra preciosamente tejida
cuyas flores incontables sean modelo
de las que repartas por el mundo.
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