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marcosespanolsicart

Un honor, Sergio

Qué suerte compartir con Sergio Algora unos pocos momentos, en los últimos años. Escucharle, aprender, colarme detrás de la barra de su bar para mirar sus discos.

Nuestro primer contacto fue por el periódico, eso es lo bueno que tiene esta profesión, pero la primera vez que me senté a hablar con él fue una noche, en el Pastís. Yo venía de ver camellos en los Monegros, con una chica, inocente y descarado como siempre. Él se mostró como se mostraría a partir de entonces: más bien serio, con sonrisas esporádicas que encerraban conocimiento y comprensión, también melancolía, y un sentido del humor magnífico, inteligente y sensible.

Hoy, en mi móvil, he encontrado una foto que tiré en su bar, hace menos de un mes, y aparece él en segundo plano. Busco los recuerdos de esa noche, la última vez que le vi. Y son buenos, entre amigos, distendidos y riéndonos de todo. Él no tanto, pero sí animado. A cierta hora nos echó del local porque quería cerrar.

No he encontrado a muchas personas que merezca la pena conocer. Él era una de ellas.

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2 comentarios

Marcos -

Intensamente. Bastaba con escuchar las anécdotas que explicaba sobre los conciertos. Hay una que, cada vez que la recuerdo, me sigo riendo.

Alberto -

Yo también tuve el placer de tratarle. Me caía bien. Era un golfo entrañable; conmigo siempre simpático y presto a provocar o compartir una risa. - Lo cual para mí es mucho.

Me reconforta pensar que se fue (creo?) durante el sueño. Y que, hasta donde sé, vivió más intensamente que la mayoría de la gente. Olé por él.
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