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marcosespanolsicart

Otros textos

Ahora

Ahora que yaces en un charco de esfuerzo

junto a mi cuerpo rendido,

 

déjame contarte la historia

que me arrepentiré de contarte;

 

déjame escuchar esa historia

que guardabas para ti.

 

El rap, ¿aburrido?

Hace poco, alguien me preguntaba si el rap no me parecía aburrido.

Acabo de escuchar el último disco de The Roots: 'Game Theory'. Enorme, como tantos de sus anteriores trabajos.

Krush, un magnífico disc jockey japonés, decía en una entrevista que el hip-hop es el jazz de nuestro tiempo. Estoy de acuerdo, no sólo por las similitudes entre ambos géneros y su idéntica filiación -ambos hijos de África-, sino también por significar cada uno en su momento la propuesta más genuina e inteligente ante un panorama musical colapsado por la falta de ideas y la consiguiente repetitividad.

Y no. No me parece aburrido. Nunca me lo pareció y, últimamente, menos. 

Tengo amantes a puñados

Tengo amantes a puñados, aventuras desmedidas

a las que nunca podré renunciar.

 

Las veo con discreción y no se lo cuento a nadie.

Guardo tan bien mi secreto

que ni ellas mismas lo saben.

 

Entre mis favoritas, una islandesa

pálida como el hielo y su caricia,

que recorre mi deseo susurrando

con su voz alegre de niña

que a veces parece cansada al final de una frase

y siempre resplandece pese a venir de tan hondo.

 

También frecuento a dos negras yanquis,

que son puro vicio afroamericano.

La más joven es Lauryn, una guerrera

que cuando se pone dulce y asoma el alma,

sabe detener en su garganta el mundo,

y de su garganta brota, esplendoroso,

todo lo bueno que en él existe.

 

La mayor, Sarah, me hipnotiza

con la calidez jazzy en la que envuelve palabras,

y me pierdo en el abismo que se abre

entre sus graves de hombre y sus agudos de pájaro.

 

Ciertos días prefiero

a una portuguesa que conocí en Oporto

y su fado triste que ella hace vibrar hasta convertirlo en llanto,

y su llanto triste que ella hace vibrar hasta que el dolor mismo

es el que llora en su nombre.

 

Por no hablar de las de aquí:

hay una, de San Pablo,

que debió tragarse de niña el cierzo entero,

y al cantar lo libera y golpea tu rostro

como se golpean las dos valvas de las castañuelas.

 

A la otra, a la de Delicias,

sencillamente voy a encadenarle

las cuerdas vocales a la pata de mi cama.

 

Eres hermosa

Eres hermosa como una planta

recién nacida que desconoce

el dolor que le espera.

 

Yo soy un pozo de heridas.

 

Es prodigioso que, al mirarnos,

nuestras almas se reconozcan.

 

Monegros

La soledad: Monegros.

El páramo no tiene lágrimas para su llanto.

El sol es tridente

que hiere la tierra y la mata.

 

Otoño siempre significó muerte. 

 

En invierno,

la niebla ciega la vida, o el viento

traiciona la sordera del mundo.

 

La primavera es espejismo

de alegría impúber que dura un instante.

 

Y, después,

la soledad: Monegros.

La danza

Posar las manos en el vacío,

que éste las sostenga

para romper el aire con toda la rabia contenida en un gesto. 

Música

Tú eras ritmo africano y  yo,

rigidez melódica europea.

 

Fuimos música. 

Leyenda: La torre del Trovador

Aparecida en la Guía para viajar con niños por Aragón (Prensa Diaria Aragonesa, 2004).

Cuenta la famosísima ópera Il Trovatore, de Giuseppe Verdi, una historia tomada del escritor romántico Antonio García Gutiérrez que tiene como escenario la Aljafería. Nos habla de las tristes vivencias del doncel Manrique de Lara, criado en su infancia por una gitana (aunque en realidad era hijo de un noble zaragozano), más conocido como el Trovador. Cuando creció, el noble joven se enamoró perdidamente de una cortesana del palacio, la hermosísima Leonor, que también era destinataria de los sentimientos de Antonio de Artal, hermano de Manrique.

Leonor correspondía al trovador, por lo que Antonio, preso de la ira, hizo que la muchacha fuese encerrada en un convento. Sin embargo, Manrique, con la decisión que infunde el amor verdadero, consiguió raptarla y huyó con ella. Ambos vivieron felices, teniéndose el uno al otro, hasta que fueron hallados. El castigo fue cruel para el doncel Manrique de Lara, que fue encerrado en el torreón de la Aljafería al que desde entonces da nombre. Leonor, embargada por la desdicha de perder a su amado, se suicidó.

Aunque se trata de una historia, hay quien dice que si se pasa por la noche cerca de la torre, todavía se pueden escuchar los lamentos del enamorado.

 

Cómo tocar el instrumento triángulo

 

Una vez vi un libro

sobre cómo tocar el instrumento musical llamado triángulo.

Era bastante gordo.

 

No me burlo.

Me parece una buena metáfora de la vida.

 

Mi teoría poética y un poema ejemplificador

Decía Borges que los poemas de adolescencia tienden a ser barrocos porque el escritor principiante teme que su discurso sea vano, lo que le lleva a vestirlo y, en ocasiones, incluso a disfrazarlo de lo que no es. Son textos más floridos, que se pierden muchas veces en el juego puramente estético o en el efectismo sonoro, olvidándose de que el lenguaje es, ante todo, una herramienta de comunicación, y es la carga semántica que aporta cada una de las palabras la que debe regir el conjunto. Si se obvia eso, el texto deja de ser texto y deja de ser literatura, situándose de lleno en el ámbito de las artes plásticas -cuando hablamos de la sucesión de grafías-, o en el de la música -en el caso del sonido que produce su pronunciación-.

Yo, como tantos, pequé de eso, y hoy lo veo claramente porque he estado muchos años sin escribir poesía y, ahora que vuelvo al ejercicio, mi manera de liberar el impulso lírico es radicalmente distinta. En estos años, sin darme apenas cuenta, he ido cansándome poco a poco de las audacias malabaristas en los textos, y cada vez me he sentido más identificado con valores como la sencillez y la precisión en el lenguaje. Los versos transparentes de Constantino Cavafis, el poético ‘Tao Te Ching' de Lao Tse, o la plenitud elegante de los haiku japoneses pueden parecer modestos frente a las audaces cabriolas lingüísticas que proponen algunos autores. Pero, con el tiempo, a uno le terminan cansando las acrobacias y, cuando decide sumergirse en la palabra llana y desnuda de los grandes maestros, encuentra en ellos un valor más elevado y difícil de alcanzar, la sabia capacidad de decir cosas que nadie había dicho -o nadie había dicho tan bien-, utilizando para ello palabras corrientes, con el sentido natural con el que la gente las utiliza a diario. Luis Antonio de Villena, refiriéndose precisamente a Cavafis, decía que las del poeta alejandrino eran "palabras fáciles, pero tremendamente difíciles de encontrar". 

He querido explicarlo porque es ésta la teoría poética a la que intento adecuarme. Mis poemas son hoy mucho más breves y, sin embargo, necesito mucho más tiempo para escribirlos. De hecho, sólo me decido a intentar componerlo cuando he madurado mucho en mi interior lo que quiero expresar. A partir de entonces, doy muchísimas vueltas al texto hasta que consigo depurarlo de tal manera que dice todo lo que tiene que decir, o mejor, transmite todo lo que puede transmitir lo poco que digo.

Dejo un poema reciente en el que su extrema brevedad no obsta para que me sienta especialmente orgulloso. Creo, además, que deja ver mejor que ningún otro mi idea de poesía: elegir con escrúpulo radical unas pocas palabras, cuanto más corrientes mejor, y cambiarlas todas las veces que haga falta hasta conseguir que, al leerlas, den la impresión de conformar una máquina perfecta, a la que no se le puede añadir ni quitar nada, que lo que transmiten sólo puede transmitirse así.

 

África

África es un cuenco de barro

del que no se ve el fondo. 

 

Ya me acuerdo

Además de decir que el Casco es un lugar inmundo, he dicho que el Casco es un lugar infecto. Menos mal que vosotras le habéis dado un poco de luz.

Me miras

Dicen que es de sabios conformarse con lo que se tiene, con las pequeñas cosas que da la vida. A veces lo consigo. Sólo unas pocas veces. Esta mirada, de unos ojos africanos, me descubrió mi deseo irredento y olvidado de ir a África. De volver a la esencia.

Me miras y en tus ojos

hay una energía lejana,

desconocida, sin nombre.

 

Te miro y cuando sonríes

me hundo en un mar cálido,

desconocido, sin nombre.

 

Nos cruzamos y te pierdo

sin poder darte las gracias

por lo que no tiene nombre.

Vaso

Se nos rompió,

estaba lleno y se rompió

como un vaso que cae al suelo.

 

Éramos grandes

y nos creímos eternos.

 

Se partió en mil pedazos.

Se hizo añicos.

 

Sobre ellos andaremos

toda la vida.

 

Leyenda: El salto de Roldán

Aunque manipulada, una hermosa leyenda. Aparecida en la Guía para viajar con niños por Aragón (Prensa Diaria Aragonesa, 2004).

Cerca de Huesca se puede visitar uno de los parajes más hermosos de la comarca, conocido como el salto de Roldán en honor a uno de los personajes más legendarios de la Edad Media, el valeroso caballero galo del también mítico Carlomagno.

Parece ser que Roldán se encontraba en huída de Saraqusta, cuya conquista había fracasado, cabalgando raudo hacia su Francia natal. La persecución estaba siendo ardua y agotadora, y el noble galo se veía amenazado por varios flancos. El acoso provocó que el caballero buscara una salida ascendiendo por la peña de Amán, que termina en un cortado cuya foz recorre el río Flumen.

Roldán tiró con fuerza de las riendas, deteniendo el corcel justo al borde del precipicio. Los perseguidores, seguros de haber dado caza a su presa, hicieron cabriolas con sus caballos y dieron mandobles al aire antes de acercarse al héroe francés. Éste, para sorpresa de aquellos que le acorralaban, picó las espuelas y se lanzó al vacío. Ante los ojos de sus perseguidores, el corcel dio un salto tan prodigioso que, en lugar de precipitarse al fondo del cortado, consiguió llegar al otro extremo, estampando sus huellas, todavía visibles según algunos, sobre la peña de San Miguel.

La leyenda dice que, debido a tal esfuerzo, el caballo murió en el acto, y Roldán tuvo que proseguir su camino a pie. Parece ser que no llegó muy lejos, pues se cuenta que cayó en Ordesa, si bien su mítica espada, Durendal, poderosa tal que Tizona o Excalibur, consiguió llegar a Francia al ser lanzada con rabia por el caballero, abriendo la que todavía se conoce como brecha de Roldán y que permitió al galo ver su tierra por última vez en su estertor de muerte.

También se cuenta que, en el salto inverosímil sobre el cortado del Flumen, el caballo, tal vez por miedo, hizo caer sus excrementos al río. Éstos fueron transportados al Isuela, que los llevó al Cinca, pasando al Segre, al Ebro y, por fin, al mar, que los arrastró hasta el norte de África. Allí, en la costa donde se depositaron, nacieron tres hermosas flores de tres colores distintos: una blanca, otra negra y morada la última. Una yegua que por allí pasaba no pudo resistirse a comerlas, lo que provocó que poco tiempo después diera a luz tres potrillos, cada uno del color de una de las flores, y que al crecer fueron tan veloces como el viento del Sáhara.

Podría ser primavera en Escocia

Podría ser primavera, cuando las fresas silvestres

comienzan a pender por los campos de Escocia

y un verde imposible amenaza con teñir el cielo.

 

Podría ser primavera y alargarse el día

como alarga allí, de manera súbita

hasta que apenas permite espacio a la noche.

 

Podría ser ahora y aquí primavera en Escocia,

me sentaría en una piedra al borde del lago

y volvería a leer poemas de Robert Burns.

¿Hay que tener esperanza?

La esperanza es lo último que se pierde. Para bien o para mal.

Esperanza
 

Me dijo:

“Encontrarás tu camino,

tarde o temprano aparece

en algún sitio”.

 

Cuando dudé, me dijo:

“La duda te hará débil,

miéntete a ti mismo”.

 

A continuación, me dijo:

“No escuches si te advierten del peligro”.

 

En el fango acabé escuchando

la esperanza drogadicta de espejismos. 

Eran sólo dos cuerpos

En el pasado escribí bastante poesía, pero como tantos otros la fui abandonando conforme me alejaba de la adolescencia. Sin embargo, en los últimos meses he sentido a menudo un decidido impulso lírico que me está llevando a componer lo que podría convertirse dentro de poco en un modesto y melancólico poemario. Vivo hoy un tiempo de despedidas amargas y encuentros inesperados. Y del corazón turbado brotó, hace unos días, este poema:

Eran sólo dos cuerpos,

no aparentaron ser otra cosa.

 

Se cruzaron y en su mirada

fulgía sin disimulo el dolor.

 

Titubearon un instante

antes de fundir sus pieles.

 

Se amaron con violencia,

como si gimiera el mundo.

 

Eran sólo dos cuerpos

perdidos en el vacío.

 

El silencio se rompió

con los ruidos del deseo.

 

Ni una palabra escucharon

ni querían escucharla.

 

Eran dos cuerpos llorando

que no buscaban consuelo.

 

Se agarraron fuerte en un último

intento de destruirse.

 

Las pieles se despegaron

y bajaron la cabeza.

 

Engullidos por la noche,

dejaron de ser fantasmas.

 

Volvieron a ser dos cuerpos

ateridos de dolor.

Sí, sí: estoy de vuelta

Sobre estos meses casi mejor no preguntéis.

El sonido del agua

No hay muchos lugares en los que pueda oírse con claridad el sonido del agua quieta. El río es siempre rumoroso y, de cuando en cuando, plasma su furia en el estruendo de una cascada ensordecedora. En cambio, el estanque suele permanecer mudo y escucha con nosotros los otros ruidos que le rodean. Pero hay lugares, unos pocos solamente, a los que logran llegar apenas las ondas sonoras. Algunas veces rompe el silencio una hoja que cae, o el soplo que la arrastra unos metros, pero de inmediato recupera el tiempo su sordera que todo lo abraza. Es entonces cuando puede oírse el agua en calma, sorprenderla en su raro canto suave que adormece y que, por alguna razón misteriosa, provoca la sonrisa o, al menos, una especie de reconciliación sincera con el mundo.

Los correos de Alberto

Es que lo de los correos del amigo empieza a ser ya para ponerle altavoz. ¿Un nuevo género literario? No sé, pero cuando en mi bandeja de entrada veo "Alberto from Glasgow" me froto las manos.
Sus mensajes son vívidos y al parecer atropellados pero, conociéndole, ha orquestado cada frase para provocar ese efecto. Casi siempre políticamente incorrectos, lúcidos e irónicos, envueltos en una eterna coña marinera. ¡Donde hay un editor!
Para muestra y por supuesto sin su permiso, he aquí el que he leído hace un momento, sin tocar ni un espacio:

Asunto: Si no hablo con alguien ¡reviento!

Es que he estado leyendo noticias de política, de las
que me hacen hervir la sangre (o, mejor dicho, el
cerebro) y......

¡Últimamente estoy cada vez más enfervorecido!

Han sido noticias buenas y malas, de las dos.

Pero ¡en fin! ......

¡Que me han dejado un poco alterado!

...Y con todo lo que tengo que hacer... ¡Joder!

Bueno...

¡Que me voy!

...Sólo nombraros que ¡gracias a todos los dioses del
mundo! (menos el de los cristianos, creo) ¡hay
indicios de que Kerry va a ganar a Bush!

Fiuuuuuu...... ¡¡Lo menos malo!!

(En inglés es "Phewww..." - Tiene gracia ¿no?)

¿Que qué indicios?

Bueno, pueees...

- Las encuestas siguen ajustadas, pero muchísimos
jóvenes se espera que voten por primera vez. (A Kerry,
claro.)

- Casi 40 periódicos de los EE.UU. se han pasado de
apoyar a Bush en las pasadas elecciones, a apoyar a
Kerry en estas - contra sólo 5, al revés -. El balance
deja a los "de Kerry" en mayoría por unos 20
periódicos, 5 millones de ejemplares. ¡Esto NO es un
indicio muy directo...! pero es bastante simbólico del
descontento que hay con Bush.

- La izquierda en los EE.UU. está movilizadísima. -
También la derecha, pero la gente de derechas suele
votar siempre, mientras que mucha gente de izquierdas
que "pasa", esta vez votará. (¡Esto último es una
teoría mía en la que estoy empeñado! A ver si no me
equivoco...)

...Y *TODO* SE LO DEBEREMOS (¡mira que es triste!,
pero son las paradojas radicales de la vida)

...a la resistencia violenta en Iraq contra la
invasión.

...Por todo lo que están haciendo sufrir a los yanquis
- que estaban convencidísimos de que sería invadir,
apropiarse de todo, y ¡hala!

El marrón que les ha salido en Iraq es *lo único* que
está quemando a los americanos de a pie con Bush. ¡Que
nadie se crea que es su "gran corazón"!

Ufff..... ¡Creo que ya me desahogao!

¡¡Ahivá!! ¡Ya no me acordaba de que tenía esta cosa
para los nervios!
http://snipurl.com/a5fp

Me podía haber ahorrado una hora escribiendo -
mierda...

Abrazos de izquierdista.