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marcosespanolsicart

Delicias Discográficas

Artículo aparecido en Qué! (edición Zaragoza) el 2 de mayo.

Música made in Delicias

LA DISCOGRÁFICA ZARAGOZANA DELICIAS MUSICALES HA EDITADO YA MÁS DE 80 REFERENCIAS

Trampolín de artistas, la discográfica municipal Delicias Musicales ha editado, en sus 15 años de vida, 81 títulos. Producen "desde música clásica hasta jotas, pasando por el jazz y el rock", señala el director del sello, Daniel Ríos. Entre sus últimos títulos, 'Influenciados', de La Nueva Cuerda; 'Carnaval', de los Titiriteros de Binéfar; o 'La tradición oral de Cetina'. Hace unas semanas salió 'Maestros organistas de Zaragoza', de María Esther Ciudad.

Desde Mauricio Aznar a Lavodrama

Por Delicias han pasado artistas como Mauricio Aznar, el alma mater de Más Birras, Joaquín Carbonel o Gabriel Sopeña. "Amaral estuvieron a punto de grabar aquí su primer disco", recuerda Ríos. Quienes sí lo hicieron fueron Ixo Rai. Hoy visitan el estudio grupos como Lavodrama o Picore.

Primero sólo grababan

El Laboratorio de Sonido se inauguró en 1988 para la producción de música, bandas sonoras para teatro, etc. Debido a las dificultades que tenían las grabaciones para salir adelante, se creó la discográfica.

Superventas particulares

El director del Laboratorio de Sonido y el sello explica que "los discos que editamos generalmente no son superventas, pero grupos como Distrito 14 o Biella Nuei venden varios miles de copias".

No sólo zaragozanos

"El 30% de los discos que hemos producido son de artistas de América Latina", indica Ríos. Hoy que la tecnología es más barata y está al alcance de más gente, ofrecen sobre todo un entorno adecuado de trabajo.

Felicidad

Muy pocas cosas me han hecho tan feliz

como un trozo de pan untado con mermelada de frambuesas.

Imperialismo lingüístico

Dentro de poco diremos

que al pan, bread

y al vino, wine.

Imágenes de Suiza: 'Ribera del Rin' (Basilea)

Imágenes de Suiza: 'Ribera del Rin' (Basilea)

Imágenes de Suiza: 'Derrotado' (Berna)

Imágenes de Suiza: 'Derrotado' (Berna)

Berna

El resuello moribundo del oso

te dio vida a orillas de un río

hermano de mi reino.

 

Recorrí tus extensos soportales

con paso peregrino,

bebí de tus innumerables fuentes.

 

Repasé tus vidrieras góticas

al arrullo de un clavicordio.

 

El oso cayó y tú brotaste,

ciudad a la altura de su leyenda.

 

Imágenes de Suiza: 'Afinando el clavicordio' (Berna)

Imágenes de Suiza: 'Afinando el clavicordio' (Berna)

Esos niñatos

El rap avanza, imparable. Se lo comerá todo. Cuando nació, hace casi 30 años, parecía una rareza pintoresca que no saldría del Bronx. Hoy oigo rapear en castellano y japonés, en rumano, alemán o árabe. En un mercado musical en el que los alquimistas comerciales han sustituido a los creadores y los discos son productos con ingredientes repetidos hasta el éxtasis, el rap se ha convertido en la oportunidad para el cambio. Hace unos meses, un grupo de hip-hop nacional alcanzó el número uno de ventas en España. Fueron los zaragozanos Violadores del Verso y su último disco, 'Vivir para contarlo'. No es un accidente, es un síntoma más. La Mala Rodríguez está a punto de sacar disco y pinta mejor que nunca. En Estados Unidos, el rap y sus subproductos comerciales han sustituido al pop. Madonna se mudó a Londres. El gurú británico Damon Albarn, líder de los míticos Blur, ha apostado sin reservas por el hip-hop para masas con Gorillaz.

Yo lo he visto. He visto cómo tiemblan los cimientos de las salas en las que actúan los Violadores. Enganchan, les dicen a los adolescentes lo que nadie les decía y tantas veces se habían preguntado, hablan en su idioma. Y la producción es mucho más sencilla que en el rock, basta un buen letrista y un dj con gusto para sacar un disco y subirse al escenario. La romántica idea del grupo de amigos que se junta para hacer música está caduca. Los jóvenes están estresados, presionados, no tienen horas para eso, pero sí para vaciarse de demonios delante de un papel, en un despiste del tiempo.

Yo amo el rap desde que llegó a España. Mis primeros discos fueron de Public Enemy, Ice Cube, Beastie Boys. Pero me entristece presenciar la agonía del rock, que durante décadas ha dejado bandas gloriosas y ha moldeado el mundo tal como lo conocemos.

Por eso, esos niñatos llamados Arctic Monkeys me parecen una bendición.

No sé a quien se le ocurrió la falacia de que la historia del pop-rock era una especie de mano a mano entre británicos y estadounidenses. La afirmación no tiene en cuenta que los orígenes del estilo están en la música negra y, por lo tanto, en África, al igual que el jazz, el hip-hop, el reggae o la samba. Además, equiparar la aportación yanqui a la del Reino Unido me parece una soberana falta de conocimiento. Por no extenderme, basta con decir unos pocos nombres: Beatles, Stones, Bowie, Deep Purple, The Who, Sex Pistols, The Smiths, New Order, Queen.

Por eso me alegro de que la última gran oportunidad del rock aparezca donde siempre se mimó el estilo y, además, lo haga en Sheffield, esa ciudad que es como un símbolo de la desesperanza del mundo moderno. Y sí, lo he dicho bien, última gran oportunidad: Arctic Monkeys. Una banda de chavales de 16 años que se hacen famosos en Inglaterra antes incluso de sacar su primer disco, 'Whatever the People Say I Am, That's What I'm Not'.

Es enorme. En él escucho la herencia de décadas y, a la vez, encuentro una puerta que se abre hacia algún sitio. Está esa energía que los alquimistas no logran clonar, ese ímpetu punk que arrasa con todo lo que se le ponga delante y te deja sin aliento. Los Arctic Monkeys son viejos y nuevos, gamberros y delicados, intuitivos y demoledores.

Tanto es así que, este verano, esos niñatos van a encabezar el cartel de un festival del prestigio del de Benicássim y, encima, el anuncio ha llegado antes de que salga su segundo disco al mercado, que está al caer. Reconozco que me da miedo, que temo por su juventud, por que no los hayan quemado, por que no estén demasiado solos en esta lucha de titanes en la que les han metido casi sin darse cuenta.

Pero también pienso que así es el rock, ¿no?

Mucha suerte, Arctic Monkeys.

Imágenes de Suiza: 'Mañana soleada' (Berna)

Imágenes de Suiza: 'Mañana soleada' (Berna)

Imágenes de Suiza: 'Fútbol en el parque' (Ginebra)

Imágenes de Suiza: 'Fútbol en el parque' (Ginebra)

Ginebra

¡Qué asquerosamente perfecta es Ginebra! Aquí todo es bueno. El agua es buena, la cerveza es buena. Las chicas son guapas, sean de la raza que sean, y van elegantes y te sonríen. El Leman es un lago cristalino surcado por veleros y cisnes. Y no dos o tres cisnes, ¡cientos de ellos! ¡Y patos de todos los colores! Hay ciclistas que llevan un ramo de flores en la cesta y bordean el lago hermosos edificios y, más allá, montañas nevadas. Hay tantas joyerías como bares en España, y Porsches y Ferraris.

Los niños juegan sin padres en las calles y los parques, y todo el mundo sabe que no les pasará nada. Y se les ve fuertes, como los árboles enormes que les dan sombra. Aquí la vida es dulce y no quieren quedarse en casa jugando a la Play, no sienten odio ni indiferencia. La ciudad que ven les gusta. ¡Hasta hay una playa sólo para ellos! Tienen tentaciones sublimes, como la Chocolaterie du Rhône, del Ródano, que nace aquí.

A uno le dan asco los ginebrinos cuando ya no está en la ciudad, pero cuando por unos días eres uno de ellos, todo es plácido. La gente es amable y cálida, y no son racistas como muchos podrían pensar. ¡Si a los que más odian son a los franceses! Los españoles somos simpáticos porque conocen nuestro país y es cool. Les gustas, aunque tú sabes que sólo para un rato.

Y no es cierto que no hayan aportado nada al mundo. Rousseau nació aquí, la Cruz Roja nació aquí, Borges se inspiró tantas veces aquí. Para ser Ginebra un pueblo con aires de ciudad no está nada mal. Tal vez los suizos no destaquen en nada porque esa no es su lucha. Hay infinidad de galerías de arte pero no veneran la Cultura como en Francia, quizás porque saben mejor que ellos que su abuso lleva al chador. No son campeones de nada, pero los adolescentes juegan al fútbol en los parques.

Un grupo de ellos lo forman tres chicos y una chica, que hace las delicias de quienes la observamos. Es guapa y tiene las tetas enormes, pero con sus amigos es uno más. Y ellos, obviamente, la desean. Tal vez la relación funciona por lo que dice Nuria, catalana y afincada en Ginebra. Tuvo un novio de la ciudad y, como la ciudad, era un encanto. Una vez rota la pareja, ella se queja de su docilidad, de su carácter excesivamente atento. Es posible que por eso la adolescente se sienta cómoda con tres hombres en ciernes con el torso desnudo y las hormonas desbocadas, y es evidente que ella lo que quiere es jugar al fútbol, no provocarles.

Aquí se respira tranquilidad. La gente comparte la misma mesa en restaurantes como Les Bains des Paquis, a orillas del lago, comiendo cada uno de su fondue de queso. Y se puede fumar en todos los sitios, no como en España, y eso que fuman menos. Eso sí, ni una colilla en el suelo. Y la gente bebe y, por la noche, las prostitutas pasean por calles elegantes. Hasta ellas parecen aquí más educadas y a nadie le molesta que estén ahí, ganándose la vida y ofreciendo un -controvertido- servicio a la ciudad.

Todo parece idílico y seguramente lo es. Tal vez no quieren aportar nada al mundo y prefieren aportárselo a ellos mismos. Por eso Ginebra es una maravillosa ciudad para criar a los hijos. Crecerían sanos como los árboles enormes, sin playstations, sin peligros.

A uno le entra tanta envidia cuando vuelve a casa que querría que desalojaran Ginebra de suizos para que pasara a ser terreno español. Quizás así empezarían a surgir artistas brillantes, y con ellos la especulación, la delincuencia, las drogas.

Pero no hay que creer que aquí no hay drogas. Claro que hay. Se fuma, se bebe, hay prostitutas y hay drogas, pero sólo en una proporción que no transtorne a la sociedad. Paseas por el puerto y jóvenes magrebíes te miran y susurran "cherchez?" o, los más arriesgados, "hash?", con sonidos silbantes.

Ginebra es hermosa hasta que te marchas, cuando recuerdas a la chica futbolista que, al ir a buscar una pelota, corrió hacia ti mientras le mirabas las tetas. Sonrió, sin importarle saber que te gustaba. Piensas que deberías haberle dicho: "Ven; descansa un poco a mi lado; déjame engañarte con historias hermosas sobre mi país, un país de verdad, no como éste; preséntame a tus padres; ayúdame a encontrar un trabajo; casémonos; dejaremos a los niños en la playa para niños, sin peligros, y volveremos a casa a hacer el amor, despreocupados".

Obviamente, hoy es la última vez que hablo bien de Ginebra.

 

Imágenes de Suiza: 'Inalcanzables' (Ginebra)

Imágenes de Suiza: 'Inalcanzables' (Ginebra)

Regina Martyrum

Así tú serías mi reina,

reina de todos los tiempos.

 

Rodeada de mendigos,

de ángeles con sexo,

de luz a cada palmo.

 

El dolor impreso en la mirada.

Tu rostro, una manzana

pintada por Cézanne.

 

Así tendría que ser

la reina de todos los hombres.

Entrevista a Sergio Algora

Artículo aparecido en Qué! (edición Zaragoza) el pasado 19 de marzo.

"Hace falta un relevo en el pop zaragozano"

Por mucho que cambie el mercado musical, hay algunos que siempre están ahí, como Sergio Algora, cantante y compositor de los desparecidos El Niño Gusano y Muy Poca Gente. Mañana sale a la venta el quinto disco de su actual grupo, La Costa Brava, y podría calificarse de milagro. "El grupo tembló en sus cimientos con la marcha de dos componentes, pero lo hemos reflotado", indica con una sonrisa. Se trata de su trabajo más variado, "sobre todo en el aspecto compositivo, en el que hemos participado cuatro personas", señala. Antes de que salga el disco al mercado, ya tienen firmados más de 20 conciertos en toda España. ¿Por qué será?

No descarta el regreso de El Niño Gusano

"Todo es posible, los Héroes lo acaban de demostrar. Yo no cierro la puerta, pero es muy difícil, no hay el mismo nivel de interés. Ellos han sido la banda de rock más importante que ha habido en España en 20 años".

"El pop tiene mucho descrédito hoy en día"

En su opinión, "vivimos un tiempo en el que se pone en el mismo saco a Beyoncé y a los Arctic Monkeys". En nuestro país, "el futuro también lo veo mal, porque lo bueno pasa desapercibido".

Los grupos de ahora, reciclados de los 90

"Todos los que estamos en grupos tenemos treinta y pico. En Aragón falta que llegue alguien con espíritu punk y nos quite de la escena", señala.

No vale con tener tirón en un pequeño círculo

"Que te aplauda tu círculo social no sirve de nada, hay que ir a Madrid, a Barcelona, a Valencia; ahí es donde tienes que demostrar que tienes talento".

'Velocidad de crucero', el disco menos pop de La Costa Brava

Ha habido cambios y se notan. El cantante señala que se trata del disco "menos pop" de la banda. Ha sido grabado en los prestigiosos estudios de Paco Loco, en el Puerto de Santa María (Cádiz). Un trabajo delicado, con letras que dejan patente el talento literario de Algora. Actualmente prepara una novela.

Autoconocimiento

¿Qué sería de ti sin mí,

sin mi conciencia?

 

¿Qué sería, si no te recordara,

este anhelo?

 

Si me tengo, estás,

solamente entonces.

 

Si me olvido de mí,

desapareces.

 

Lástima no conocerme mejor

para hacerte existir sólo

cuando sonríes.

No te fíes

No te fíes nunca de alguien que dice:

"Está casi hecho".

 

Y tampoco de los vegetarianos.

Aguas Tuertas

Extracto del reportaje "Actividades en los ríos de Aragón" -1ª parte-, aparecido en la revista La Magia de Viajar por Aragón nº13.

Pese a lo llamativo de las actividades fluviales más novedosas, no hay que olvidar que algo tan sencillo como un paseo por la montaña puede resultar inolvidable. La cuenca del Aragón Subordán, en su curso alto, dibuja un camino mágico que conjuga arte, historia y algunos de los paisajes naturales más hermosos de todo el Pirineo.

El tramo más occidental de la cordillera posee unas características propias que lo hacen peculiar, fundamentalmente debido a la cercanía del mar Cantábrico. En primer lugar, no se alcanzan todavía las tremendas altitudes del centro y este pirenaicos, situación que impide la práctica de deportes de alta montaña como el esquí alpino. Por otra parte, la zona se halla bajo la influencia del clima atlántico, que garantiza una pluviometría constante a lo largo del año y unas temperaturas suaves. Esto se traduce en una vegetación frondosa, con abundante presencia de especies como el haya, rara lejos de aquí.

En lo referente a la historia, no hay que olvidar que lo que hoy conocemos como Aragón comenzó en estas tierras atravesadas por el río homónimo y su afluente, el Subordán, en cuyas aguas se pierde, hacia tiempos remotos y oscuros, el origen de la palabra que definió un condado, un reino, una corona y la actual Comunidad. Esa larga historia se plasma en el rico patrimonio artístico que conservan lugares como Siresa, cuyo monasterio fue el primero que la cristiandad aragonesa erigió.

Aguas arriba de dicho núcleo, siguiendo el curso del Subordán, la carretera se adentra en la garganta del Infierno y desemboca en la selva de Oza y su terreno boscoso, digno de infinitas postales, que nos habla en silencio de leyendas de brujas y animales imposibles. Éstos parecen esconderse -más de uno los ha visto- tras el tronco de cualquiera de los grandes árboles que sirven de límite al extenso manto verde en el que la vía se va perdiendo.

Poco a poco, la naturaleza va devorando los pocos signos de presencia humana. La carretera se convierte progresivamente en una senda pedregosa y una señal indica el punto donde debe dejarse el coche. Aquí, en lo que una lógica torpe y limitada identificaría como el final del viaje, empieza otro menos frecuentado. Al frente, paralela al río y unos metros por encima de él, una senda se difumina en el paisaje esplendoroso.

Atendiendo al respeto inicial, debe indicarse que se trata de una ruta fácil, en ligera ascensión, de unos 30 o 45 minutos para la ida y otros tantos para la vuelta. Perderse es prácticamente imposible incluso para quienes no conozcan la zona, pero éstos deberán seguir en todo momento el camino existente.

El recorrido es apto en cualquier época del año salvo en invierno, y son especialmente recomendables, siempre que el tiempo lo permita, las estaciones de transición. En otoño, la diversidad cromática que adquieren las hojas de los distintos árboles de las laderas forman un mosaico cuya majestuosidad es difícil de olvidar. En primavera, el deshielo de las cumbres permite que incontables flujos de agua se precipiten montaña abajo a ambos lados del camino.

El destino fijado, Aguas Tuertas, se anuncia al caminante con un guiño cómplice: un modesto refugio, indicado para rutas más severas o casos en los que el tiempo impide el regreso, se yergue como prueba de que también hasta aquí llega el hombre. Más allá de la caseta, la inmensidad de un paisaje que había permanecido oculto durante todo el recorrido regala una última postal, más poderosa e impactante si cabe: un amplísimo valle virgen rodeado de montañas es surcado por sinuosos riachuelos que constituyen el origen mismo del Subordán, de por sí fuente de tanta vida. El agua, esta vez serena, aprovecha aquí la planicie para mostrarse despacio y aturdir a la mirada con una prueba más de la belleza que es capaz de adoptar.

 

 

Motivos para ser feliz

El monstruo del lago Ness,

el arco del mihrab de la Aljafería,

olisquear una hoja de menta,

las voces de Björk y Lauryn Hill,

el recuerdo de aquellas que me amaron,

el deseo de ver la aurora algún día,

la risa y los bostezos contagiosos,

el primer baño del verano en la playa,

algunos cuadros, un puñado de libros,

el color del césped con el sol de la tarde,

la ilusión de partir, la paz de estar en casa,

el griterío de los niños al salir al patio.

 

Me sobran motivos para ser feliz

desde que tú estás cerca.

Macaco

Hace días que me siento en el compromiso de hablar sobre él. Porque le he criticado mucho, y me arrepiento. Suelo ser especialmente cruel con aquellos que despiertan mi interés al principio y luego me defraudan.

El primer disco de Macaco, 'El mono en el ojo del tigre', me pareció esperanzador, y empecé a pensar que en este país todavía se podía hacer música interesante fuera del Hip Hop -no nos engañemos, es el único estilo en el que se palpa la ebullición de ideas, y los Violadores, la Mala Rodrígez y la Excepción son claros ejemplos de que la cosa, en ese barrio, marcha bien-.

Pero es que el 'Rumbo submarino' tiene tela. Efectista, forzado al extremo... parecía hecho exclusivamente para aprovechar el tirón. Con 'Raíces y antenas' la cosa mejoró un poco, sobre todo gracias al single 'Giratuto', en el que ya se adivina qué va a venir después.

Y, por fin, 'Ingravitto'. Este sí un disco soberbio, con grandes temas salidos de lo más hondo, sinceros, comprometidos -estemos o no de acuerdo- y valientes.

Macaco, que parecía haberse perdido en esa nebulosa vacua en la que caen tantos, ha remontado el vuelo con dignidad y es hoy, en mi humilde opinión, el ejemplo a seguir para grupos como Ojos de Brujo -su 'Techarí' no aporta nada, parece que se les han acabado esas buenas ideas de sus dos primeros discos-. A otro nivel, no estaría mal que también aprendiera de él Manu Chao, que tras ese monumento indispensable que es 'Clandestino', decepcionó a demasiada gente con 'Próxima estación, Esperanza'.

Macaco es hoy la respuesta. Bravo. 

Buenas maneras

Si te invitan a un banquete,

da las gracias sólo cuando acabes de comer:

ya has demostrado aprecio con tu presencia

y al no apresurarte transmitirás

que eres sensato y honesto.

 

Eso si no te han echado antes

por beber a morro de las botellas.