Bitácora del periodista Marcos Español Sicart

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Se muestran los artículos pertenecientes a Abril de 2007.

Resumen

Imágenes de Suiza: 'Inalcanzables' (Ginebra)

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09/04/2007 02:04 Autor: Marcos Español Sicart. ;?> Hay 2 comentarios.

Ginebra

¡Qué asquerosamente perfecta es Ginebra! Aquí todo es bueno. El agua es buena, la cerveza es buena. Las chicas son guapas, sean de la raza que sean, y van elegantes y te sonríen. El Leman es un lago cristalino surcado por veleros y cisnes. Y no dos o tres cisnes, ¡cientos de ellos! ¡Y patos de todos los colores! Hay ciclistas que llevan un ramo de flores en la cesta y bordean el lago hermosos edificios y, más allá, montañas nevadas. Hay tantas joyerías como bares en España, y Porsches y Ferraris.

Los niños juegan sin padres en las calles y los parques, y todo el mundo sabe que no les pasará nada. Y se les ve fuertes, como los árboles enormes que les dan sombra. Aquí la vida es dulce y no quieren quedarse en casa jugando a la Play, no sienten odio ni indiferencia. La ciudad que ven les gusta. ¡Hasta hay una playa sólo para ellos! Tienen tentaciones sublimes, como la Chocolaterie du Rhône, del Ródano, que nace aquí.

A uno le dan asco los ginebrinos cuando ya no está en la ciudad, pero cuando por unos días eres uno de ellos, todo es plácido. La gente es amable y cálida, y no son racistas como muchos podrían pensar. ¡Si a los que más odian son a los franceses! Los españoles somos simpáticos porque conocen nuestro país y es cool. Les gustas, aunque tú sabes que sólo para un rato.

Y no es cierto que no hayan aportado nada al mundo. Rousseau nació aquí, la Cruz Roja nació aquí, Borges se inspiró tantas veces aquí. Para ser Ginebra un pueblo con aires de ciudad no está nada mal. Tal vez los suizos no destaquen en nada porque esa no es su lucha. Hay infinidad de galerías de arte pero no veneran la Cultura como en Francia, quizás porque saben mejor que ellos que su abuso lleva al chador. No son campeones de nada, pero los adolescentes juegan al fútbol en los parques.

Un grupo de ellos lo forman tres chicos y una chica, que hace las delicias de quienes la observamos. Es guapa y tiene las tetas enormes, pero con sus amigos es uno más. Y ellos, obviamente, la desean. Tal vez la relación funciona por lo que dice Nuria, catalana y afincada en Ginebra. Tuvo un novio de la ciudad y, como la ciudad, era un encanto. Una vez rota la pareja, ella se queja de su docilidad, de su carácter excesivamente atento. Es posible que por eso la adolescente se sienta cómoda con tres hombres en ciernes con el torso desnudo y las hormonas desbocadas, y es evidente que ella lo que quiere es jugar al fútbol, no provocarles.

Aquí se respira tranquilidad. La gente comparte la misma mesa en restaurantes como Les Bains des Paquis, a orillas del lago, comiendo cada uno de su fondue de queso. Y se puede fumar en todos los sitios, no como en España, y eso que fuman menos. Eso sí, ni una colilla en el suelo. Y la gente bebe y, por la noche, las prostitutas pasean por calles elegantes. Hasta ellas parecen aquí más educadas y a nadie le molesta que estén ahí, ganándose la vida y ofreciendo un -controvertido- servicio a la ciudad.

Todo parece idílico y seguramente lo es. Tal vez no quieren aportar nada al mundo y prefieren aportárselo a ellos mismos. Por eso Ginebra es una maravillosa ciudad para criar a los hijos. Crecerían sanos como los árboles enormes, sin playstations, sin peligros.

A uno le entra tanta envidia cuando vuelve a casa que querría que desalojaran Ginebra de suizos para que pasara a ser terreno español. Quizás así empezarían a surgir artistas brillantes, y con ellos la especulación, la delincuencia, las drogas.

Pero no hay que creer que aquí no hay drogas. Claro que hay. Se fuma, se bebe, hay prostitutas y hay drogas, pero sólo en una proporción que no transtorne a la sociedad. Paseas por el puerto y jóvenes magrebíes te miran y susurran "cherchez?" o, los más arriesgados, "hash?", con sonidos silbantes.

Ginebra es hermosa hasta que te marchas, cuando recuerdas a la chica futbolista que, al ir a buscar una pelota, corrió hacia ti mientras le mirabas las tetas. Sonrió, sin importarle saber que te gustaba. Piensas que deberías haberle dicho: "Ven; descansa un poco a mi lado; déjame engañarte con historias hermosas sobre mi país, un país de verdad, no como éste; preséntame a tus padres; ayúdame a encontrar un trabajo; casémonos; dejaremos a los niños en la playa para niños, sin peligros, y volveremos a casa a hacer el amor, despreocupados".

Obviamente, hoy es la última vez que hablo bien de Ginebra.

 

12/04/2007 00:08 Autor: Marcos Español Sicart. ;?> No hay comentarios. Comentar.

Imágenes de Suiza: 'Fútbol en el parque' (Ginebra)

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12/04/2007 00:27 Autor: Marcos Español Sicart. ;?> Hay 3 comentarios.

Imágenes de Suiza: 'Mañana soleada' (Berna)

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13/04/2007 21:46 Autor: Marcos Español Sicart. ;?> No hay comentarios. Comentar.

Esos niñatos

El rap avanza, imparable. Se lo comerá todo. Cuando nació, hace casi 30 años, parecía una rareza pintoresca que no saldría del Bronx. Hoy oigo rapear en castellano y japonés, en rumano, alemán o árabe. En un mercado musical en el que los alquimistas comerciales han sustituido a los creadores y los discos son productos con ingredientes repetidos hasta el éxtasis, el rap se ha convertido en la oportunidad para el cambio. Hace unos meses, un grupo de hip-hop nacional alcanzó el número uno de ventas en España. Fueron los zaragozanos Violadores del Verso y su último disco, 'Vivir para contarlo'. No es un accidente, es un síntoma más. La Mala Rodríguez está a punto de sacar disco y pinta mejor que nunca. En Estados Unidos, el rap y sus subproductos comerciales han sustituido al pop. Madonna se mudó a Londres. El gurú británico Damon Albarn, líder de los míticos Blur, ha apostado sin reservas por el hip-hop para masas con Gorillaz.

Yo lo he visto. He visto cómo tiemblan los cimientos de las salas en las que actúan los Violadores. Enganchan, les dicen a los adolescentes lo que nadie les decía y tantas veces se habían preguntado, hablan en su idioma. Y la producción es mucho más sencilla que en el rock, basta un buen letrista y un dj con gusto para sacar un disco y subirse al escenario. La romántica idea del grupo de amigos que se junta para hacer música está caduca. Los jóvenes están estresados, presionados, no tienen horas para eso, pero sí para vaciarse de demonios delante de un papel, en un despiste del tiempo.

Yo amo el rap desde que llegó a España. Mis primeros discos fueron de Public Enemy, Ice Cube, Beastie Boys. Pero me entristece presenciar la agonía del rock, que durante décadas ha dejado bandas gloriosas y ha moldeado el mundo tal como lo conocemos.

Por eso, esos niñatos llamados Arctic Monkeys me parecen una bendición.

No sé a quien se le ocurrió la falacia de que la historia del pop-rock era una especie de mano a mano entre británicos y estadounidenses. La afirmación no tiene en cuenta que los orígenes del estilo están en la música negra y, por lo tanto, en África, al igual que el jazz, el hip-hop, el reggae o la samba. Además, equiparar la aportación yanqui a la del Reino Unido me parece una soberana falta de conocimiento. Por no extenderme, basta con decir unos pocos nombres: Beatles, Stones, Bowie, Deep Purple, The Who, Sex Pistols, The Smiths, New Order, Queen.

Por eso me alegro de que la última gran oportunidad del rock aparezca donde siempre se mimó el estilo y, además, lo haga en Sheffield, esa ciudad que es como un símbolo de la desesperanza del mundo moderno. Y sí, lo he dicho bien, última gran oportunidad: Arctic Monkeys. Una banda de chavales de 16 años que se hacen famosos en Inglaterra antes incluso de sacar su primer disco, 'Whatever the People Say I Am, That's What I'm Not'.

Es enorme. En él escucho la herencia de décadas y, a la vez, encuentro una puerta que se abre hacia algún sitio. Está esa energía que los alquimistas no logran clonar, ese ímpetu punk que arrasa con todo lo que se le ponga delante y te deja sin aliento. Los Arctic Monkeys son viejos y nuevos, gamberros y delicados, intuitivos y demoledores.

Tanto es así que, este verano, esos niñatos van a encabezar el cartel de un festival del prestigio del de Benicássim y, encima, el anuncio ha llegado antes de que salga su segundo disco al mercado, que está al caer. Reconozco que me da miedo, que temo por su juventud, por que no los hayan quemado, por que no estén demasiado solos en esta lucha de titanes en la que les han metido casi sin darse cuenta.

Pero también pienso que así es el rock, ¿no?

Mucha suerte, Arctic Monkeys.

16/04/2007 02:56 Autor: Marcos Español Sicart. ;?> No hay comentarios. Comentar.

Imágenes de Suiza: 'Afinando el clavicordio' (Berna)

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17/04/2007 01:00 Autor: Marcos Español Sicart. ;?> No hay comentarios. Comentar.

Berna

El resuello moribundo del oso

te dio vida a orillas de un río

hermano de mi reino.

 

Recorrí tus extensos soportales

con paso peregrino,

bebí de tus innumerables fuentes.

 

Repasé tus vidrieras góticas

al arrullo de un clavicordio.

 

El oso cayó y tú brotaste,

ciudad a la altura de su leyenda.

 

20/04/2007 15:12 Autor: Marcos Español Sicart. ;?> Hay 2 comentarios.

Imágenes de Suiza: 'Derrotado' (Berna)

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21/04/2007 00:59 Autor: Marcos Español Sicart. No hay comentarios. Comentar.

Imágenes de Suiza: 'Ribera del Rin' (Basilea)

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27/04/2007 03:25 Autor: Marcos Español Sicart. ;?> No hay comentarios. Comentar.


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